Los orígenes de Catral son inciertos. En la actualidad, existen tres hipótesis sobre el topónimo para explicar su origen desde el punto de vista fonético:
La primera de las hipótesis es el origen íbero del topónimo que se relaciona con los poblados íberos que existieron en los Cabezos cercanos de Albatera, y a los que se considera como los primeros asentamientos del lugar. Del morfema íbero KAL TURL LA (cuyo significado es "la doble cumbre", que es la forma que tienen dichos Cabezos) se evolucionó hacia la denominación procedente del árabe AL-QATRULLÄT, y posteriormente hacia el topónimo CATRAL por la influencia del latín en la lengua de los hispanos.
La segunda es su origen latino, según esta hipótesis, la aparición del topónimo "CATRAL" surge del grupo nominal latino "CASTRUM ALTUM", palabras que en la época romana significaban "emplazamiento militar elevado".
La tercera de las hipótesis es sobre su origen árabe. Tradicionalmente se ha creído que el origen de su nombre procedía del árabe y que significaba "el pasador de la ballesta", aunque en el siglo XI el geógrafo almeriense Al-Udri hace mención a este paraje denominándolo "Al-Qatrullät" (Catral). Y rico y frondoso debió ser este pórtico de la Vega Baja, cuando el infante D. Juan Manuel lo incluía en sus expediciones de caza ("Libro de la Caza").
A mediados del siglo XIII acaba en él la dominación musulmana, y, por la ayuda y los servicios prestados en la campaña de conquista, se hicieron donaciones de tierras y bienes en Orihuela y su término a las Órdenes Militares y a grandes señores. En concepto de donadío se les concede a la Orden de Santiago los lugares de Catral y Callosa en 1255, aunque Alfonso X los reintegra a su corona en 1264 dándoles a los santiaguistas Aledo y Totana.
Catral aparece, a finales del siglo XIII y principios del XIV, como una propiedad heredada por los caballeros D. Lope Díaz y D. Diego López de Haro, hermanos, a quienes les fue enajenado por Sancho IV, para entregarlo en recompensa al caballero aragonés D. Jordán Alemán.
Octubre de 1358 debería figurar como fecha nefasta para la población, por la tala de toda su exuberante arboleda por parte de las tropas castellanas (con base en Murcia), que realizaron una labor destructora cuidadosamente calculada. La huerta fue arrasada y Catral destruida y saqueada.
En 1741 Al-Qatrullät, Cafra, Castro, Castral: Catral fue declarada VILLA REAL por Felipe V. El coste económico de la adquisición del título de Villa Real, a favor de la Corona, fue elevado para los 152 vecinos de Catral -12.499 libras-pero lograron su independencia de la ciudad de Orihuela.
El día 21 de marzo de 1829 varios pueblos de la comarca de la Vega Baja del Segura quedaron asolados por fuertes convulsiones sísmicas, que percibidas violentamente en Catral, no produjeron daño alguno. A partir de entonces, la feligresía, todos los años en dicha fecha, canta por las calles el Miserere, con orquesta, en la rogativa a San Emigdio (abogado contra los terremotos), para conmemorar aquel suceso.
La huerta ha sido, hasta no hace mucho tiempo, la más importante fuente de riqueza de la población. Durante un tiempo se implantó con fuerza el sector industrial, sobre todo el calzado y afines, y la industria de la madera y derivados. Actualmente Catral está evolucionando hacia el turismo residencial así como al sector sevicios.